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jueves, 20 de mayo de 2010

Móontame



Primer día del destierro huachano que tengo programado turno en Monta y Gestación, área de la granja porcina en la cual se inseminan a las marranas y éstas gestan unos 115 días antes de parir a sus lechoncitos.

Hoy fui con cierta curiosidad a Monta, para aprender un poco más acerca de mi profesión; debo reconocer que la parte reproductiva siempre me ha interesado. Sería pecar de hipócrita decir que no sé que se somete a las cerdas a inseminación artificial (IA), mas esta rutina es todo un proceso que a mí me ha dejado realmente sorprendido.

Las marranas viven confinadas en unas jaulas donde comen, duermen, defecan y realizan todo su quehacer diario. Es aquí donde el personal las insemina, para lo que primero debe traerse al verraco, cerdo macho no castrado, y se le pasea por en medio de las jaulas con marranas. Éstas se vuelven realmente locas y su grado de excitación llega al punto que se pueden oir gritos ensordecedores que asemejan a los de un elefante corriendo por la sabana africana. Gracias a los gestos de la marrana, se puede identificar cuales están en celo para servirlas.

Esto sí lo había visto alguna vez en clase, pero hoy el jefe del área de producción me hizo montar a la marrana para que ella pueda sentir peso en su lomo y que el semen llegue a la cérvix, de paso que el ritual adquiere mayor realismo. Demás está decir que no peso ni 1/4 de lo que pesa el verraco ni que tenemos muchos vínculos en común. Según las técnicas de IA, esta rutina es necesaria para asegurar una buena fecundidad de la especie...mi duda va en si es realmente necesario someter a estos animales a tal stress que no saben ni donde meterse ni como salir para buscar al macho. Peor aún, el verraco se pasea enjaulado entre tanta hembra que se sentirá peor que castrado.

Ilustro el tema con una foto de Monta sin dejar de imaginarme en que pensarán las marranas en todo este trance...¿se quedarán con las ganas? ¿estarán satisfechas? :D

martes, 4 de mayo de 2010

Obstetra Porcino: día 1


Durante mis largos años de estudiante de Medicina Veterinaria sólo pude observar el nacimiento de terneros en un establo y no tuve el privilegio de tener una nueva vida en mis manos. Pero Huacho me cambiaría ese panorama...

Pensaba titular este post como gineco-obstetra porcino pero esta calificación se le reserva a los médicos obstetras de humanos...en fín...al ingresar a los ambientes donde realizo mi internado fui vilmente teletransportado, por mi curiosa imaginación, a una sala de la maternidad de Lima....¿cómo así? Madres tratando de dar a luz a sus hijos y éstos llorando de hambre o de frío.

Es conocida mi analogía de lo humano con lo "animal"... resulta que ahora se me ha encargado la maternidad de esta granja porcina. Imagino la cara de consternación que habré puesto al apreciar la magnitud del tamaño de estos animales, y ahora, sostengo firmemente mi hipótesis de que si me echara junto a una marrana seríamos del mismo largo (entiéndase de de pies a cabeza).

He quedado sorprendido e indignado con la manipulación que como especie humana ejercemos sobre los animales domésticos. Como si fuera poco, estas marranas viven en una especie de cautiverio gozando de un espacio físico que les permite el alimento y el descanso, vitales para la supervivencia...a esto le llaman crianza tecnificada de animales.

Mas alegraos que no todo es desgracias en esta vida, el hecho de asistir en el parto a una vida que llega a este mundo es algo grandioso y también trabajoso. Me imagino que la mayoría de los mortales no tienen ni idea de cuántos lechones nacen por parto, así que bueno acá viene mi labor de profesor: cada marrana pare entre 12 y 14 lechones, ahora imaginemos que será para esa pobre criatura cargar con tremendo vientre...y lo difícil que será el parto de tantos críos.

Es aquí donde entro yo, como médico veterinario futuro, a asistir a estas señoras en tan difícil labor. Si vemos que viven enjauladas, sin mayor espacio para movimiento, no podrán acicalar ni asistir a sus neonatos, ni ayudarles en casos de sufrimiento fetal ni mucho menos limpiar el área de placenta y fetos nacidos muertos.

Agradable resultó la labor de partero muy al margen que deba vivir durante todo este mes en esta granja. Como dato anecdótico un lechón recién nacido es del tamaño del pie o mano de su no-tan-tiernamentematernal madre (muchos casos de muerte neonatal son porque la madre les aplasta al moverse)...para mayor información ver la imagen.

Igual así, desde esta ruta que me permite escapar de la monotonía porcina, me permito desearles a las 2500 marranas que conviven conmigo un feliz día de la madre porcina.